miércoles, 12 de noviembre de 2014

El Lof Marriao Collihuinca manifestó su molestia frente a las declaraciones del Intendente de Los Rios Egon Montesinos.

En un comunicado público, El Lof en Resistencia Marriao Collihuinca del sector de Lumaco Bajo en la comuna de Rio Bueno, se refirió a las declaraciones emitidas en las últimas horas por el Intendente regional de Los Ríos Egon Montecinos.

En este, se precisa que la autoridad con sus calificativos de  “activismo político extremo” y solicitando “Mano Dura” es decir, más represión policial y judicial está tratando de criminalizar y desprestigiar el proceso de recuperación de tierras y las  justas demandas que han  planteado como Lof ancestral del territorio de Lumaco – Pilmaiken.

Con esto, señala el comunicado,  el Intendente de Los Ríos,  está  demostrando claramente que obedece y gobierna en base a las presiones políticas y económicas que ejercen los gremios de agricultores del sur de chile, posicionando una postura claramente racista y anti – Mapuche no reconociendo el trasfondo de nuestros problemas de reducción territorial, de acceso al camino público y a nuestro cementerio además de la instalación de la central hidroeléctrica en nuestras tierras y rio Pilmaiken que a su vez inundara el lugar sagrado Ngen Kintuante.

El  Intendente- indican-  se ha orquestado armónicamente con los latifundistas Edmundo Cortes y su esposa Norma Ferrón de la Fuente así como también con los diferentes gremios de agricultores en la campaña mediática de criminalización calificando con todos los epítetos posible nuestro Lof y nuestras demandas, tratando de instalar públicamente que el Lof es una asociación ilícita terrorista, que somos mercenarios y que es gente de otras regiones, no reconociendo que somos nosotros el Lof Marriao Collihuinca que siempre hemos vivido en Lumaco Bajo.

De igual modo explican en el comunicado que “Como Lof Marriao Collihuinca entregamos nuestro total apoyo a los hermanos que hoy están siendo procesados por el caso Pisu Pisúe. Creemos que esto es persecución política que obedece a presiones de las empresas hidroeléctricas que se pretenden seguir instalándo en el rio Pilmaiken.